Cómo desarrollar la inteligencia emocional

Inteligencia intrapersonal e interpersonal

La inteligencia emocional es otra forma de inteligencia, esta recoge la capacidad que tiene una persona de reconocer sus propios sentimientos y los de los demás.

En esto consiste:

Por un lado, en saber lo que estamos sintiendo, en reconocer las propias emociones cuando estas surgen; muchas veces debido a las obligaciones o a los compromisos tenemos que apartar las emociones que afloran ante ciertas circunstancias y luego quedan en el olvido como si nunca hubieran existido, sin embargo estas reacciones de nuestro cuerpo nos dan información del entorno, y no menos valiosa que la que captan otros sentidos. Por otro lado, en conocer las emociones que los demás sienten; la empatía, tan importante en la comunicación.

Ser consciente de ambas nos va a ayudar a ser más adaptativos aumentando el respeto a nuestro foro interno y a los demás, para un mejor manejo de los conflictos tanto interiores como de los que puedan surgir en nuestro entorno.

Se da además, una circunstancia que hace que las emociones tengan un valor especial, no se borran; Aunque temporalmente puedan disociarse, se asocian a las percepciones de las situaciones que vivimos y así perduran, algunas veces en otro plano sin que nos demos cuenta, afectando a las decisiones que tomamos y siendo definitivas para nuestra situación presente.

Las exigencias del nuestra sociedad y el ritmo de vida en que nos vemos inmersos nos llevan a tener que reprimir, a no tener en cuenta nuestra vida interior y unido a la educación que recibimos, en general competitiva, tendemos a mirar más fuera de nosotros que dentro a la hora de tomar las decisiones que marcarán nuestro camino; con lo cual la información que disponemos es muy limitada y para ampliar la perspectiva nos vemos obligados a hacer un doble esfuerzo: primero el quitar la costumbre de negar la emoción asociada al suceso, y segundo tener que aprender a gestionar las emociones asociadas de una manera natural.

Hay aspectos particulares que se pueden trabajar para aumentar esta capacidad por su estrecha relación con este tipo de inteligencia. Debido a que el conocimiento de uno mismo es trascendente la asertividad y el establecimiento de límites adecuados ayudarán al desarrollo de la inteligencia emocional.

Conviene, por lo tanto, hacer un pequeño ejercicio de toma de conciencia de estos movimientos internos cuando surjan, sabiendo que sin duda serán determinantes en nuestra percepción de las situaciones y por tanto cruciales a la hora de tomar decisiones en el día a día.

3 comentarios

  1. Alcanzar el bienestar - Psicología y Vida

    […] las circunstancias adversas, a aumentar la autonomía emocional de la persona y a desarrollar la inteligencia emocional consiguiendo una mayor satisfacción […]

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