Superar la ansiedad y el estrés

Manejo del estrés

Aunque no todo el estrés es perjudicial, una vez rebasa ciertos niveles, puede convertirse en un elemento adverso que afecte a todas las dimensiones de la vida de la persona. Tal vez la forma más conocida de estrés sea la laboral pero también la familia, la pareja, las amistades o incluso los propios miedos y sentimientos mal interpretados pueden ser el origen del estrés.

En algunas ocasiones el estrés se cronifica y provoca en la persona cuadros de ansiedad que pueden focalizarse en situaciones concretas, o manifestarse de forma general haciendo muy complicado el día día.

Lo conveniente es mantener los niveles de estrés dentro de unos límites tolerables para poder realizar las actividades cotidianas o aquellas que más nos gusta desempeñar. Siempre que estas requieran de cierta concentración, un nivel de estrés alto puede afectar negativamente e incluso impedir que las llevemos a cabo.

Una vez identificada la fuente de estrés se puede proceder a su tratamiento y dependiendo de cual sea aquella, la manera de abordarlo varía. Debido a que la vida de cada persona y las situaciones que a cada cual le generan estrés son muy diferentes, hay que centrarse en el estudio concreto de cada individuo y su situación para afrontarlo de manera efectiva.

Existen otras maneras de reducir los niveles de estrés, además de los tratamientos con medicamentos, los cuales se sabe que funcionan: Modificaciones del ambiente, si este es el origen del estrés y es posible modificar; técnicas cognitivas de identificación de la fuente; técnicas de relajación progresiva y entrenamiento autógeno; adquisición de herramientas de expresión y comunicación de sentimientos, asertividad; técnicas para controlar la activación, relajación, biofeedback y meditación.

Sin embargo no todas estas técnicas se pueden aplicar con éxito a todas las personas ni son efectivas en todas las situaciones; el control del estrés es un proceso de aprendizaje y de adaptación a un mundo que en nuestro caso, el modelo occidental, solicita cada vez más distanciarnos de nosotros mismos y adquirir roles muchas veces demasiado exigentes.

La finalidad de la adquisición de este aprendizaje es principalmente preventivo para evitar que niveles de estrés demasiado elevados y perpetuados lleguen a provocar enfermedades o un mal funcionamiento de nuestros sistemas fisiológicos.

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